domingo, 13 de marzo de 2011

LA FAUNA EN LOS PICOS DE EUROPA

La  enorme  extensión de Picos de Europa y la variedad de ecosistemas facilita la existencia de  una  variada  y  compleja gama de representación animal, que va desde el oso hasta los pequeños roedores,  pasando por una gran representación de aves rapaces. Se calcula que esta zona existe,  al  menos,  133 especies de aves,  44 de mamíferos  y  32 de anfibios  y reptiles.


Pero,  sin  duda,  el  animal representativo de las cumbres calizas  de Picos de Europa es el rebeco.   Este  gran  mamífero  ungulado está plenamente     consolidado   en    el    Parque Nacional,  con  una presencia que no baja en ningún   caso  de   los   seis    mil   ejemplares repartidos   por  los   tres   macizos,   aunque especialmente    en   los macizos centrales   y occidental.


Es  fácil  ver  la  silueta  de  los  rebecos  en  las  cumbres  rocosas  desde cualquiera de los miradores y puertos  que  rodean  Picos  de  Europa.  El  rebeco  se  agrupa  en  pequeñas manadas,  salvo  en el invierno, época en la que forma grupos mucho mayores, compuestos por  machos,  hembras  y  jóvenes.   La  época  de  celo  tiene  lugar  entre  los  meses   de noviembre y diciembre.  Los machos más fuertes agrupan a las hembras y en algunos casos hasta luchan entre sí.  Las  hembras  paren  en  primavera  una  sola  cría.  En el verano, los grupos de rebecos están constituidos generalmente por hembras y  sus  crías.  Los  jóvenes forman sus propios grupos y los machos se apartan y permanecen solitarios.


La  caza  del  rebeco  está  prohibida  en  todo  el Parque Nacional salvo en la provincia de León, donde la Junta de Castilla y  León  autoriza  una "caza selectiva" de cierto número de ejemplares cada año.

Las  hembras  y  los  machos  se  suelen  distinguir por sus cornamentas. Los machos tienen unos cuernos más  gruesos  y  ganchudos  que  las hembras y éstas, además, los tienen más abiertos en las puntas. En verano, como ya  se  ha  dicho,  las hembras van seguidas de sus críos, mientras que los machos se aíslan.


Otro  de  los  grandes mamíferos que habitan estos   parajes   es   el    oso    pardo,    cuya supervivencia  ha  estado   muy   amenazada, pero  que en los últimos años parece haberse estabilizado  en un número que garantizaría su continuidad,   salvo   en   el   macizo   oriental donde  la  presencia del oso es prácticamente testimonial.


El lobo  es  otro  de  los  animales  míticos  en  Picos  de  Europa,  tanto  por ser objeto de leyendas y filandones como por la periódica demanda de control, para lo cual  se organizan batidas controladas que tratan de limitar el daño que hacen al ganado y a los cultivos de los zonas limítrofes  con  el  Parque  Nacional.  En  el  valle  de  Valdeón  aún  se  conserva  el "chorco" de los lobos, una especie de trampa fabricada con piedras y empalizadas a donde se atraía al oso para atraparlo y sacrificarlo.


El  urogallo,  una  de  las  grandes  aves de la península,     es    otro    de     los     animales amenazados, al igual que el oso y el lobo. Cada    vez    es   más   difícil   controlar   las poblaciones  estables  de  urogallos,   que  se localizan   en  el   interior   de   los   bosques, especialmente en los que abunda  el abedul y el  acebo.   En   época   de  celo,  el  urogallo despliega el plumaje de  su  cola  y  emite  un canto muy característico.

Otros  mamíferos  abundantes  son  los  corzos,  ciervos,  zorros,  tejones, comadreja, gato montés,  jineta  o  jabalíes.  Estos  últimos  son,  asimismo,  objeto  de  polémica  de  forma periódica  cada  vez  que  su  número  crece  de  forma descontrolada y algunos ejemplares abandonan las laderas de las montañas para adentrarse en los cultivos de maíz.


El  número  de  pequeños mamíferos, reptiles -víbora de Seone- y anfibios es innumerable. Lo  mismo sucede con los pájaros y aves - el espectacular   y   bello   mirlo   acuático-   en general,  entre  las  que destacan las rapaces, muy  abundantes  y  representativas,  como el águila imperial,    águila perdicera,  búho real, buitre, cernícalo, azor, alimoche o ratoneros.


En  los  ríos  y  riachuelos  abundan   aún   las truchas   comunes,   ya   que   la   pesca  está prohibida. En los ríos que van  al  Cantábrico nacen  los  salmones,  tan  preciados  y  cada vez más, tan escasos.


Gerson Sandoval
19777471
EES Seccion: 2

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